🍄 SÉ CONSCIENTE: AQUÍ. AHORA.
julio 21, 2026
Si te interesan los hongos funcionales, seguro que ya te has cruzado con la melena de león (Hericium erinaceus). Es, probablemente, el hongo medicinal que más atención científica está recibiendo ahora mismo: solo entre 2025 y 2026 se han publicado varios ensayos clínicos nuevos, una revisión sistemática y hasta un estudio con seguimiento en condiciones de vida real. Te contamos qué ha encontrado la ciencia hasta ahora.
Es un hongo comestible que crece sobre troncos de árboles de hoja ancha, como robles y hayas, y que debe su nombre a su aspecto: una cascada de filamentos blancos que recuerda a la melena de un león. Se lleva usando siglos en la cocina y la medicina tradicional del este asiático, y en los últimos años ha conquistado también a Occidente.
Lo que más interesa a los investigadores son dos familias de compuestos exclusivos de este hongo: las hericenonas (concentradas en el cuerpo fructífero) y las erinacinas (más presentes en el micelio). Ambas estimulan la producción del factor de crecimiento nervioso (NGF), una proteína clave en el mantenimiento y la regeneración de las neuronas — el hilo conductor de casi toda la investigación sobre sus beneficios.
Es, con diferencia, el terreno donde hay más estudios en humanos. Una revisión sistemática publicada en 2025 en Frontiers in Nutrition recopiló los ensayos clínicos disponibles y encontró mejoras en pruebas de función cognitiva en adultos con deterioro cognitivo leve.
Un dato interesante de este mismo año: un ensayo aleatorizado y controlado con placebo publicado en medRxiv en abril de 2026 siguió a 109 adultos de entre 40 y 75 años con dificultades cognitivas autorreportadas. Durante ocho semanas tomaron 2 gramos diarios de melena de león (cuerpo fructífero y micelio) o placebo, con evaluaciones de cognición, sueño y bienestar. El grupo que tomó el hongo mostró una mejora significativamente mayor en atención visual y memoria de trabajo, además de mejor calidad de sueño y mejor ánimo general.
También hay datos sobre efectos más inmediatos: un estudio doble ciego cruzado publicado en 2025 en Frontiers in Nutrition (Surendran et al.) dio a adultos jóvenes sanos una dosis única de 3 gramos de extracto de cuerpo fructífero y observó efectos positivos en cognición y estado de ánimo pocas horas después. Un estudio previo, publicado en Nutrientsen 2023 (Docherty et al.), había encontrado algo parecido: mejoras tanto a los 60 minutos de la toma como tras 28 días de uso continuado.
El estudio pionero en este terreno es uno japonés de 2010 (Nagano et al.), en el que mujeres que tomaron melena de león durante cuatro semanas mostraron una reducción en las puntuaciones de depresión y ansiedad frente al grupo control. Un ensayo posterior de 2019 (Vigna et al., publicado en Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine) encontró mejoras en el ánimo y en la calidad del sueño tras varias semanas de suplementación, y propuso el BDNF —un factor neurotrófico emparentado con el NGF— como posible biomarcador de este efecto. El ensayo de 2026 en medRxiv que mencionábamos antes también registró mejoras en el ánimo y el descanso, no solo en la memoria.
La melena de león también se ha estudiado por su efecto en la salud gástrica e intestinal. Un ensayo de 2016 (Zhang et al.) evaluó un extracto acuoso del hongo en pacientes con gastritis atrófica crónica y observó mejoras clínicas y una reducción de la inflamación tras 12 semanas de tratamiento. Estudios más recientes han explorado también su relación con la microbiota intestinal, con resultados que apuntan a cambios favorables junto con las mejoras cognitivas ya mencionadas.
Hay más terrenos donde la melena de león despierta interés:
Los ensayos clínicos que hemos repasado se han movido, en general, entre 750 mg y 3 g al día, repartidos en dos o tres tomas, con extractos o polvo de cuerpo fructífero, micelio o una combinación de ambos. La mayoría evalúa el efecto tras varias semanas de uso continuado (entre 4 y 16 semanas), aunque algunos ensayos también han detectado efectos agudos horas después de una sola dosis. Lo más habitual es pensarla como un hábito diario de varias semanas.
En los ensayos clínicos, la melena de león se ha tolerado bien en general, con efectos secundarios ocasionales y leves (alguna molestia digestiva). Como con cualquier suplemento, si tienes alergia a hongos, tomas anticoagulantes, estás embarazada o en periodo de lactancia, es buena idea comentarlo con tu médico antes de empezar.
La melena de león es, sin duda, uno de los hongos funcionales con más respaldo científico creciente, especialmente en lo que respecta a la memoria, la concentración y el bienestar general. La investigación avanza rápido —hay varios ensayos clínicos más amplios en marcha— y cada nuevo estudio suma una pieza más a un panorama cada vez más sólido. Si buscas un apoyo natural para tu claridad mental y tu día a día, es un buen momento para conocerla.